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Sleipnir

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Es un caballo gris de ocho patas. Sleipnir es mencionado en la Edda poética, compilada en el siglo XIII a partir de fuentes antiguas, y en la Edda prosaica, escrita por Snorri Sturluson en el siglo XIII. En ambas fuentes se indica que Sleipnir pertenecía a Odín, y era hijo de Loki y Svaðilfari, se lo describe como el mejor de los caballos, y a veces es montado para llegar hasta el mismo Hel (Reino de la muerte).

Mitología

El nacimiento de Sleipnir:

En el reino superior de Asgard, los Dioses estaban intranquilos. Su hogar no tenía murallas para protegerse de los enemigos, así que cuando apareció un jinete y se ofreció para construir una muralla, le escucharon sin vacilar.

— Será una gran muralla —les dijo,— una barrera contra los enemigos. Dentro de dieciséis meses, vuestras preocupaciones habrán terminado.
— ¿Y cuál es su precio? —preguntó Odín el sabio.
— Tan sólo la diosa Freya —contestó el desconocido—. Y también el Sol y la Luna.

Los dioses se enfurecieron, y habrían echado al hombre fuera de Asgard por atreverse a pensar que la hermosa Freya podía cambiarse por un trabajo de albañilería. Pero Loki (uno de los dioses) replicó:

— Si podéis edificar la muralla en seis meses, trato hecho. —Y a los demás dioses les susurró— En seis meses tan sólo podrá construir la mitad, pero al menos ésta nos saldrá gratis.

El constructor miró a Freya, la cual se bañaba en lágrimas de oro, y accedió, siempre y cuando que le permitieran utilizar su caballo. Durante el invierno, el extranjero trabajó, y junto a su caballo acarreó suficientes piedras para levantar una gran muralla alrededor de Asgard. Al acercarse el verano, el desastre era inminente para los dioses, pues estaba a punto de concluir la edificación.

— Te creías muy listo, Loki —le dijo Odín—. Tú nos metiste en esto y a ti te toca sacarnos. No podemos permitir que Freya se case con ese albañil, que debe de ser un gigante disfrazado. Y, sin el Sol y la Luna, no vale la pena vivir. Así que ¡Haz algo!

Loki reflexionó y dijo:

— Sin el caballo, no podrá transportar las piedras para finalizar su trabajo.

Loki tenía la facultad de cambiar de forma, y aquella noche, disfrazado de hermosa yegua, se llevó con engaños a Svadilfari, el caballo del constructor. Al darse cuenta de que no podría acabar a tiempo su trabajo, el constructor montó en cólera, cayéndosele el disfraz y revelándose como un gigante, enemigo de los dioses. Thor, hijo de Odín fue al encuentro del gigante y pagó al constructor con un martillazo de Mjolnir en la cabeza. En cuanto a Loki, cuando pensó que aparecer por Asgard no implicaba peligro alguno, volvió preñado como yegua y dio a luz a Sleipnir, un extraño caballo de ocho patas. Loki regaló aquél caballo a Odín, diciéndole:

— Ningún caballo igualará la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, también a la Tierra de los Muertos y de vuelta aquí.

Tal como Loki prometió, Sleipnir nunca falló a su nuevo amo, Odín.

La leyenda de Sleipnir

Según la mitología nórdica, la pared que encerraba a Asgard fue destruida durante una batalla entre los vanios y los asios, por lo que la residencia de los dioses quedaba desprotegida ante un ataque de los gigantes. Cierto día un constructor llamado Blast llegó a Asgard y se ofreció como constructor, pero a cambio se le debía entregar a la diosa Freya, junto con el Sol y la Luna, los dio­ses necesitaban ayuda para lograr la reconstrucción, pero los térmi­nos indicados por el gigante eran abusivos. Sin embargo, ante los términos que propuso Loki pensaron que conseguirían parte de la pared y no tenían que hacer frente a las peticiones de Blast, así la pared debía ser construida en el término de tres inviernos.

El gigante aceptó el trato pero con la condición de que pudiera usar su semental, Svadilfari, en la reconstrucción del muro. El tra­bajo procedió mucho más rápidamente de lo que los dioses se ha­bían imaginado y comenzaron a preocuparse, Odín amenazó en ma­tar a Loki si la pared era terminada dentro del plazo asignado, por lo que éste pensó en privar al gigante de su caballo, así tomó la forma de una yegua joven, para engañar al animal y llevarlo al bosque.

Cuando Svadilfari volvió, su amo ya estaba demasiado retrasado como para terminar su trabajo, además el constructor estaba tan enojado que reveló su forma verdadera como uno de los peores ene­migos de los asios, un gigante de roca. El dios Thor, al darse cuen­ta, blandió su martillo, Mjollnir, y acabó con Blast. Meses des­pués, Loki volvió a Asgard en donde dio a luz a un caballo de ocho patas, el cual regaló a Odín que le llamó Sleipnir. El caballo podía viajar por mar, tierra y aire y era más veloz que cual­quier hombre o especie.

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