Artemisa

La diosa Artemisa en la mitología griega

En la mitología griega, Artemisa​ o Ártemis​ era una de las deidades más veneradas y antiguas.

Era la diosa helena de la caza, los animales salvajes, el terreno virgen, los nacimientos, la virginidad y las doncellas, la cual traía y aliviaba las enfermedades de las mujeres.

Era hija de Zeus y Leto, hermana melliza de Apolo y junto a ellos integra lo que se conoce como el panteón de los doce dioses olímpicos.

Frecuentemente era representada como una cazadora, la cual portaba un arco y flechas.​ El ciervo y el ciprés le estaban consagrados.

Ciertos investigadores​ piensan que su nombre y, de hecho la propia diosa, era originalmente pregriega.​

Homero hace referencia a ella como Artemis Agrotera, Potnia Theron, Artemisa del terreno virgen, Señora de los Animales.

También, indica en la Ilíada que junto a Hermes salvaron a Ares, el cuál había sido encadenado por los gigantes ctónicos.

Mito y leyenda de Artemisa

Esta diosa es conocida en Roma como “Diana”, la Cazadora. Algunas tradiciones suponen que es hija de Démeter la diosa de la fertilidad; no obstante es más frecuente que se considere hermana gemela de Apolo, dios del arte y de la adivinación y por ende hija de Leto y Zeus, dios de los dioses.

Artemisa es la primogénita, y de inmediato ayudó a Apolo a venir al mundo. Después, una vez recién nacidos, Apolo y Ártemisa quienes poseían grandes habilidades de cazadores, asesinaron a un dragón que se disponía a atacarlos.

Una de sus más conocidas hazañas fue la de asesinar, entre ambos, a los hijos de Níobe, quien había insultado a Leto. Apolo tuvo un enfrentamiento en donde acabó a los seis muchachos, mientras que Artemisa se hizo cargo de la seis doncellas.

Muy popular es también el hecho de que para salvar a su madre asesinaron al gigante Ticio quien trató de violarla.

La diosa Artemisa se mantuvo por la eternidad virgen y joven, de manera que siempre fue un emblema de las doncellas jóvenes. Nunca llegó a conocer lo que era la dependencia a un hombre.

Para ella, su único placer fue la caza, y por eso siempre andaba armada con un arco, arma que utilizaba para cazar y perseguír a sus víctimas que iban desde veloces ciervos hasta humanos caídos en desgracia.

Uno de los castigos clásicos de Artemisa era enviar la muerte a las mujeres que van a dar a luz. Las muertes repentinas e indoloras son también de su cosecha. Es muy propicia a la cólera y es en extremo vengativa.

La leyenda cuenta que  tuvo muchas luchas y triunfos destacados, como el combate contra los Gigantes, donde se enfrentó a Gratión. Del mismo modo, venció en combate a los monstruos Alóadas; en Arcadia, a Búfago (el devorador de bueyes); a Orión, el cazador gigante, quien incidió en la cólera de la diosa tras haberla retado a lanzar el disco, según algunas tradiciones.

Otras versiones nos cuentan que Orión intentó robar a una de sus compañeras, e inclusive hay quienes dicen que el cazador intentó violar a la propia Ártemis. Otra de sus víctimas reconocidas fue Calisto, a quien mató por orden de Hera (esposa de Zeus), quien quiso castigarla tras haberse dejado seducir por Zeus.

Cabe mencionar también la historia de la familia de los atridas (Agamenón y Menelao), ya que Agamenón luego de matar a un ciervo, comparó su habilidad con la de la propia diosa. Ésta en respuesta, inmoviliza su flota y exige el sacrificio de Ifigenia, a quien salva en el último momento trasladándola a Táuride.

Artemisa fue la protectora de las amazonas, quienes fueron grandes cazadoras y guerreras como ella y estaban libres del yugo masculino igual que ella.

Su culto se proliferó por todas las regiones montañosas de Grecia como Arcadia, el territorio espartano, el monte Taigeto, Élide y Laconia entre otras. Su mayor templo se encontraba en Éfeso, donde la cazadora había asimilado a la diosa de la fecundidad asiática.

Imágenes de Artemisa en la mitología griega

Artemisa y Orión en la mitología griega

Artemisa fue conocida como la diosa de la caza, de los animales salvajes y de la Luna mientras que su hermano gemelo Apolo fue el dios de la luz, de la profecía, de las artes y del Sol.

Orión por otra parte fue un gran cazador, conocido por mucho. Durante sus aventuras fue empleado por el rey Oenopión quien le encargó asesinar a las feroces bestias que estaban aterrorizando a los habitantes de la isla de Chios y se decía de él que perseguía las bestias en el Hades y en los cielos.

Artemisa y Orión se conocieron ocasionalmente en la isla de Creta mientras este cazaba en compañía de su fiel perro Sirio. Entre ambos surgió de inmediato una atracción mutua, él era un gran cazador y ella era la diosa de la caza a quien siempre ha rendido culto y tenido en sus oraciones.

Artemisa se enamoró de Orión. Era muy feliz y pasaba muchos días cazando con él. Apolo, su hermano, sintió celos de que le prestara más atención a Orión que a él mismo, por lo que se quejaba de que la Luna había dejado de iluminar la noche porque ella había desatentido sus labores como diosa.

Apolo pensaba que una diosa como ella no debería enamorarse de un simple mortal, por lo cuál decidió acabar con la vida de Orión al cuál le envió un escorpión gigante para matarle.

Orión atacó primero con sus flechas y después con su espada al monstruoso escorpión, pero la coraza del animal era muy fuerte y resistía cualquier arma que utilizase contra él. Cuando se dió cuenta que era imposible vencer a este ser acudió a su perro Sirio y logró zafarse del animal y escapar nadando hacía la isla de Delos.

Apolo se dio cuenta que su plan de acabar con Orión había fallado, pero conociendo la destreza con el arco de su hermana decidió engañar a Artemisa para que fuese ella misma quien acabará con la vida de Orión.

Para hacerlo la retó a acertar a un objetivo en el mar que apenas visible con una flecha (desde la orilla invitó a poner a prueba sus habilidades con el arco con varios objetos distantes, siendo el último uno que flotaba en el mar y que después descubriría apenada que se trataba de Orión quien nadaba hacía la isla de Delos).

Historia de artemisa diosa de la mitología griega

Nacimiento

En la mitología griega clásica se dan diferentes versiones acerca del nacimiento de Artemisa, si bien todas coinciden en que era hija de Zeus y Leto, y la hermana melliza de Apolo.

La versión de Calímaco es que Hera, encolerizada por la infidelidad de Zeus con Leto, prohibió que ésta pudiera dar a luz tanto en terra firma (el continente) como en una isla. Sin embargo, la isla de Delos (u Ortigia en el himno homérico a Artemisa) emergió de las profundidades del mar, o bien desobedeció sin más a Hera, y Leto dio a luz en ella.

En otra de las versiones, recogida por Higino, cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de Zeus, prohibió que diera a luz en cualquier lugar donde iluminara el Sol. Además, envió a la temible serpiente Pitón para que asesinara a Leto en el trance del parto. Pero Zeus envió al viento Bóreas para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón.

Éste la llevó a su vez a la isla Ortigia y cubrió el lugar con una bóveda formada por sus olas. Allí, sin contravenir la prohibición de Hera, Leto alumbró a Apolo y a Artemisa aferrándose a un olivo. Más tarde, la isla de Ortigia fue llamada Delos y Apolo mató a la serpiente Pitón para vengar los sufrimientos de su madre.

Según cuenta una tradición, Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo. En otra, la isla de Ortigia es una isla distinta de Delos; en la primera nació Artemisa y en la segunda, Apolo.​ Estrabón, por otra parte, indica que Ortigia era el nombre antiguo de Renea.

Se decía también que Zeus transformó a Leto en una codorniz (ortux) para evitar que Hera descubriera su infidelidad.

Infancia

La infancia de Artemisa no está completamente recogida en ningún mito conservado. La Ilíada reducía la figura de la pavorosa diosa a la de una muchacha que, tras haber sido azotada por Hera, buscaba consuelo en el regazo de Zeus.​ Un poema de Calímaco dedicado a la diosa «que se deleita en las montañas con el arco» imagina algunas escenas encantadoras.

A los tres años, Artemisa pidió a su padre, mientras estaba sentada en sus rodillas, que le concediese nueve deseos: permanecer siempre virgen; tener multitud de nombres para diferenciarse de Apolo; ser la Phaesporia o ‘Dadora de Luz’; tener un arco y flechas, y una túnica hasta las rodillas para poder cazar; tener sesenta «hijas de Océano», todas de nueve años, para su coro; y veinte ninfas amnisíades como doncellas para cuidar de sus canes y su arco cuando descansase.

No pidió que se le dedicase ciudad alguna sino gobernar sobre las montañas, y también el poder de ayudar a las mujeres en los dolores del parto.

Artemisa creía que había sido elegida por las Moiras para ser comadrona, ya que había ayudado a su madre en el nacimiento de su hermano. Todas sus acompañantes debían permanecer vírgenes bajo pena de implacables castigos, y la propia Artemisa guardó celosamente su castidad. Sus símbolos incluían el arco y las flechas de plata, el perro de caza, el ciervo y la Luna.

Calímaco cuenta​ cómo Artemisa pasó su niñez buscando lo necesario para ser una cazadora, obteniendo su arco y flechas en la isla de Lipara, donde trabajaban Hefesto y los Cíclopes. Las hijas de Océano estaban llenas de miedo ante la visión de los monstruosos herreros, pero la joven Artemisa se acercó valientemente y solicitó sus armas.

También cuenta Calímaco cómo Artemisa visitó a Pan, el dios de los bosques, en Menalia, y este le dio siete perras y seis perros. A continuación ella capturó seis ciervos de cornamenta plateada para tirar de su carro, y comenzó a practicar con su arco disparando primero a los árboles y después a las bestias salvajes.

Madre de Apolo y Artemisa mitología griega

Leto

En la mitología griega, Leto es una hija de los titanes Ceo y Febe​ y, en el panteón olímpico, madre con Zeus de los mellizos Apolo y Artemisa.

En la mitología romana su equivalente, como madre de Apolo y Diana, es Latona. Con su hermana Asteria, fue venerada como diosa de la noche y alternativamente de la luz del día.

Nacimiento de Artemisa y Apolo

Zeus había intentado violar a la hermana de Leto, Asteria, que se había escapado transformándose en codorniz, arrojándose al mar y convirtiéndose en la isla flotante Ortigia.​

Hera persiguió a Leto y logró que nadie la acogiera salvo la isla Ortigia, que estaba desierta. Trató Hera de impedir el nacimiento prohibiendo a su hija Ilitía, diosa de los partos, que la atendiera.

Cuando ya tenía Leto un retraso de 9 días, conmovieron sus dolores a los dioses, que hicieron que naciera primero Artemisa para ayudar a su madre en el alumbramiento de Apolo.

La isla Ortigia quedó fijada al fondo con 4 columnas, y cambió su nombre por el de Delos, que significa brillante (por Apolo, dios de la luz). Pitón, hijo de Gea, persiguió a Leto para matarla, puesto que su destino era que moriría a causa del parto, pero no lo consiguió y cuatro días después de nacer, Apolo mató a la serpiente con sus flechas.

Perseguidos por Hera, Leto, Artemisa y Apolo llegaron a un estanque, y cuando iba la madre a dar de beber a sus hijos, unos campesinos, instigados por Hera, removieron el agua y la enturbiaron con el barro. Zeus los castigó convirtiéndolos en ranas.

Apolo y Artemisa fueron grandes protectores de su madre, y mataron al gigante Ticio por intentar violarla.

También la defendieron de las burlas de Níobe, esposa de Anfión, con el que había tenido 7 hijos varones y 7 mujeres, y se burlaba de Leto por su escasa descendencia. Níobe fue castigada a ver morir por las flechas de Apolo y Artemisa a todos sus hijos salvo Cloris.

¿Qué simboliza Artemisa en la mitología griega?

Era ante todo diosa de la caza, a la que los cazadores invocaban antes de partir, y cuyas reglas, como la de no matar los animales jóvenes que le estaban consagrados, debían ser respetadas por todos.

También era diosa de la música, tenía el poder de dar oráculos, era diosa curadora y alejadora de males, divinidad marítima, protectora de las ciudades y de sus puertas, diosa de los mercaderes, caminantes, viajeros y oradores, protectora de la agricultura y de la cría de animales domésticos, su victima preferida para los sacrificios era la cabra.

Por último, era también la diosa que fertilizaba la tierra y presidía la vida vegetativa, se le rendía culto a veces como protectora de las uniones matrimoniales y protectora de las madres de numerosa prole.

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