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Osiris es el dios egipcio de la resurrección, los muertos, la vegetación y la agricultura, a su vez es símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo. También preside el tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia. Su padre era Geb y su madre era Nut. Los antiguos egipcios le atribuían la invención del vino.

Su nombre egipcio es Usur o Usir y UnneferthPerfecto antes y después de nacer, nombre que le dio Mat en su juicio ya que su corazón era tan liviano como una pluma (Unneferth es la transcripción de su jeroglífico).​ En occidente suele nombrársele con la forma helenizada Osiris (del griego Όσιρις).

Osiris
Osiris

Iconografía

A Osiris se le representa casi siempre momificado, con la piel verde o negra y los atributos de la realeza, una corona Atef, el cayado heka y el látigo (mayal o nejej) o el cetro uas. El pilar dyed era su objeto sagrado. Aunque raramente, también se le representó con forma de cocodrilo, toro negro, garza, can o de gran pez.

Osiris, como dios agrario, tiene la piel de color verde, pues simboliza el color de la vegetación y la regeneración. El negro está asociado a la tierra negra y fértil que en cada inundación del Nilo aportaba nueva vida al campo. Hay una fuerte conexión simbólica entre el negro y la tierra fértil de Egipto: Kemet.

Los dioses Osiris, Anubis y Horus representados en la tumba de Horemheb.
Los dioses Osiris, Anubis y Horus representados en la tumba de Horemheb.

Mitología

Era el jefe de la tríada Osiris, formada por OsirisIsis Asth (su mujer y hermana) y Horus (su hijo). En el mito inicial, Osiris (el bien), es asesinado por su hermano Seth (el caos), quien lo arroja al Nilo, en donde lo encontrará Asth, que con la ayuda de su hermana Neftis encuentra los trozos de Usur, devolviéndole temporalmente la vida con magia mediante un hechizo que aprendió de Amon Ra. “Revivido” temporalmente, se establece el nacimiento de Horus.

Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura, la fermentación para elaborar bebidas alcohólicas y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre, pero resucita como inmortal gracias a Anubis. Es el responsable de juzgar a los muertos en la Duat, donde está acompañado por 42 dioses-jueces (uno por cada nomo) que dictaminarán lo que acaecerá al difunto.

Fuentes que se hacen eco de este mito son: Tratado de Isis y Osiris de Plutarco, textos de Diodoro de Sicilia, y los Textos de las Pirámides:

Osiris es hijo de Geb y Nut, fruto de una intriga amorosa. Cuando Ra se entera de la infidelidad de su esposa, decreta la imposibilidad de parirlo en ningún mes del año. Thot, otro amante de Nut, encontró la forma de eludir esa maldición: acudió a Jonsu, dios lunar cuyo brillo era entonces casi equiparable al del sol, y lo desafió a un juego de mesa en el que Jonsu apostaba su propia luz, concretamente 1/72 parte de la luminosidad diaria de la luna. Ambos jugaron hasta que Thot derrotó a Jonsu, quien desde entonces no volvió a tener la fuerza suficiente para brillar de forma sostenida a lo largo del mes, razón por la cual mengua y se recupera. Por su parte, con la luz ganada Thot creó cinco nuevos días, conocidos como epagómenos y los añadió al final del año calendario que entonces constaba de 360 días (doce meses de treinta días cada uno). Así Nut pudo dar a luz a sus 5 hijos sin dejar de cumplirse la maldición de Ra. En el mito, Osiris nació en el primero de esos días.

En los días epagómenos, nacieron en orden de días:

  1. Osiris, fue considerado un día afortunado.
  2. Seth, fue considerado un día desafortunado. Nació rasgando el costado de su madre.
  3. Isis, fue considerado un día afortunado.
  4. Neftis, fue considerado un día desafortunado.

Mediante una trampa, su hermano Seth lo asesinó, cortando su cuerpo en catorce pedazos que esparció por todo Egipto. Su esposa y hermana Isis recuperó amorosamente todos los miembros, excepto el viril, que se había comido el pez oxirrinco, con ayuda de neftis y los escorpiones la guardia real de asth protegiéndola en el río Nilo. Con la ayuda de su hijo adoptivo, Anubis lo embalsamó y, posteriormente, Isis con su poderosa magia logró insuflar nueva vida al cadáver momificado de Osiris, quedando embarazada de él. Engendraron así a su único hijo, Horus, quien vengó la muerte de su padre, en una lucha (en la cual pierde un ojo) contra su tío Seth lo destierra al desierto y recupera el trono de Egipto, mientras que Osiris permanecería como rey de los muertos, en los fértiles campos de Aaru.

En los textos funerarios, como el Libro de los Muertos, el faraón difunto se identifica con Osiris, rey de los muertos, del mismo modo que en vida lo había hecho con su hijo Horus.

En el Reino Nuevo, en los textos funerarios se funde con Ra; así Osiris es el sol difunto y, en Heracleópolis Magna, se le denomina Osiris Naref. Otro nombre por el que se le conoce es Unnefer (“el que pone de manifiesto el bien”). “Príncipe de los dioses de la Duat” como dios de la muerte y del Más Allá, aunque, en un principio era un dios agrario que fue adoptando rasgos de otros dioses; genio de los cereales, espíritu de la vegetación y ante todo dios de la resurrección; los Textos de los Sarcófagos del Reino Medio lo identifican con el grano y con el trigo, símbolo de la semilla que muere para renacer más tarde en forma de espiga

Osiris y el mito de la inmortalidad

Osiris-Nepra, con cultivo de trigo en su cuerpo.​ El brote del trigo significaba la resurrección.
Osiris-Nepra, con cultivo de trigo en su cuerpo.​ El brote del trigo significaba la resurrección.

Entre las creencias del Antiguo Egipto destaca el mito de la inmortalidad humana. Durante el Imperio Antiguo se creía que sólo el faraón, como intermediario entre los dioses y la humanidad, al morir, se convertían en un dios, alcanzando la inmortalidad en la Duat con todas sus prerrogativas.

Durante el Primer Periodo Intermedio estas creencias también se extienden a los altos sacerdotes que al morir se convertían en un Osiris, gozando de la inmortalidad en la Duat con todos sus derechos. Solo en el último periodo, el resto de los mortales se harían merecedores de alcanzar una vida inmortal en el Más Allá, siempre que pudieran cumplir unos rituales muy precisos.

Epítetos

El nombre de Osiris y sus epítetos variaron a lo largo de la Historia del Antiguo Egipto. Como Necher aa “Gran dios”, fue venerado en muchos santuarios, reflejándose en sus títulos: Neb Abdyu “Señor de Abidos”, Neb Dyedu “Señor de Dyedu”; y como gran dios funerario recibe el nombre de Jenty amentu “El que está al frente de los occidentales”, referente a los fallecidos. También es denominado Unenefer “El que continúa siendo perfecto”, en alusión a su prodigiosa potencia después de muerto.

Usur o Usir (Osiris) en jeroglífico 

Culto

Los egipcios vieron en la resurrección de Osiris la promesa de una vida eterna. Creían que todos los hombres vivirían eternamente, en el Aaru, si se realizaban ceremonias funerarias similares a las efectuadas con Osiris, muerto y resucitado. Así desde el Imperio Medio era costumbre, en los textos funerarios, nombrar al difunto con el apelativo de “Osiris”.

Los “Misterios de Osiris”

En Abidos se celebraban los “Misterios de Osiris”, una de las más importantes festividades durante el Imperio Medio; consistían en rememorar la muerte, entierro y resurrección de Osiris, con la consiguiente promesa de vida eterna para los asistentes y sus difuntos. Constaba de cinco partes:

  • la procesión, encabezada por Upuaut, que culminaba en un combate contra los enemigos de Osiris, como simbolismo de la expulsión de las fuerzas del caos;
  • la procesión funeraria de Osiris, como Jentyamentiu, por la necrópolis de Abidos;
  • el viaje en barca del dios hasta Poker, donde estaba su mitológica tumba (la que fue del faraón Dyer);
  • la noche de vigilia del difunto Osiris, con su posterior regeneración, transfiguración en espíritu y coronación (la parte más desconocida y secreta de los misterios);
  • el retorno gozoso de la imagen del dios a su templo de Abidos, entre la alegría general.

Según la tradición, en los catorce lugares donde Seth enterró cada parte del cuerpo de Osiris, los egipcios erigieron un templo:

  • En Abidos estaría su cabeza, y era Osiris-Jenti-Amentiu, el “Señor de los Occidentales”; se le erigió un gran santuario de peregrinación para los egipcios. Era venerado como símbolo de la vida eterna.
  • En Busiris estaría la columna vertebral (asociada al pilar Dyed), y era dios principal de esta ciudad, de donde procedía la divinidad.
  • En Letópolis estaría el hombro izquierdo, o el cuello, siendo Horus su guardián.
  • En Atribis estaría su corazón.
  • En Menfis también declaraban que estaba su cabeza.

Dios muy popular, aparece en Busiris, capital del IX nomo del Bajo Egipto y fue venerado principalmente en Abidos (Osireion), Bubastis y Mendes. También fue venerado en las islas de Biga y de File, donde había una tumba del dios; en Canopo era representado en forma de vasija con cabeza humana.

Osiris como dios del vino

Según las crónicas Osiris, dios del más allá y la resurrección, la renovación, los cultivos y el vino, fue el primero en probarlo y en enseñar a los hombres el cultivo de la vid y la vinificación. Así, el historiador griego Diodoro Sículo relata:

Osiris enseñó a la humanidad el cultivo de la vid, así como a vendimiar la uva y cómo guardar el vino.

Mundo grecorromano

“Osiris gobernaba sobre Egipto como un rey beneficioso que trajo a su pueblo la civilización, pues le enseñó el cultivo de cereales y estableció las leyes y el culto a los dioses, mientras su esposa Isis les enseñaba la música”.

Plutarco.

Helenización

En su momento, en Egipto, los faraones helénicos decidieron proporcionar una deidad que fuera aceptable tanto para la población egipcia local, como para los helénicos, para congraciarse con los dos grupos, en lugar de permitir cualquier conato de rebelión, eligiendo así a Osiris como su rey. De esta forma, se identificó a Osiris con Apis, en realidad, un aspecto de Ptah, que ya había sido identificado como Osiris en este punto, y se creó un sincretismo entre los dos, conocido como Serapis, que fue representado como un dios griego al uso, con características, al tiempo, de ZeusDioniso y Asclepio.

Antigua estatua egipcia de Antinous como Osiris, Villa Hadriana (Tivoli), alrededor del 135 d. C., mármol

Destrucción del culto

El culto de Osiris continuó hasta el siglo VI en la isla de File, en el Alto Nilo a pesar de los decretos de Teodosio en los alrededores del año 390, para destruir los templos paganos. El culto a Isis y Osiris en File se permitió hasta la época de Justiniano I, mediante tratado entre los blemios-nobatias y Diocleciano.

Todos los años visitaban Elefantina, y con determinada frecuencia tomaban la imagen de Isis, río arriba, hasta la tierra de los blemios con fines oraculares. Estas prácticas terminaron cuando Justiniano I envió al general Narsés a destruir los santuarios, detener a los sacerdotes e incautarse de las imágenes divinas, para llevarlas a Constantinopla.

Osiris y sus comparaciones hacia el cristianismo

Estudiosos en mitología comparada estiman que parte de la teoría de Jesucristo mítico fue el resultado de la adaptación de elementos osiriacos en la formación de su personaje.​ En el mito de Osiris existen varios elementos que algunos autores sugieren habrían sido tomados por los creadores del cristianismo. Por ejemplo: Osiris después de morir asesinado por su malvado hermano Seth, “resucita” gracias a la diosa Isis, luego “asciende a los cielos” y es el dios que “juzga a los muertos” en la Duat.

Isla de File, donde su culto se mantuvo hasta el siglo VI.
Isla de File, donde su culto se mantuvo hasta el siglo VI.

Estos supuestos paralelismos entre dioses mitológicos como Osiris en Egipto, Tammuz en la Mesopotamia asiática, Baal en Canaán, y Atis en Grecia por un lado, y la resurrección de Jesús por otro fueron intensamente rebatidos por académicos especialistas en mitología, que aseveran que se distorsionan las fuentes para forzar la comparación de los relatos mitológicos con los relatos de Jesús resucitado: el especialista en religiones comparadas Jonathan Z. Smith y el académico de semitismo antiguo del Department of Hebrew and Judaic Studies de la Universidad de Nueva York, Mark S. Smith​ declararon como fantasía al llamado «mito de la muerte y resurrección de los dioses», al que consideraron el producto de una comparación carente de crítica, más que un examen atento de la evidencia.

Por su parte, son muy escasos los eruditos bíblicos que no rechacen el concepto de uniformidad en referencia a la «muerte y resurrección de los dioses», y que sostengan que los relatos acerca de Jesús resucitado tienen carácter mítico. La inmensa mayoría de los exégetas de la Biblia señalan que los libros de la Biblia se desarrollaron en un ambiente totalmente distinto del que abonó la difusión de los mitos antiguos sobre la resurrección.

​ Tryggve Mettinger, ex profesor de Biblia hebrea en la Universidad de Lund, es uno de los académicos que apoya la existencia del mito de la «muerte y resurrección de los dioses», pero él sostiene que Jesús no encaja en ese patrón.

El Juicio de Osiris en el Papiro de Hunefer
El Juicio de Osiris en el Papiro de Hunefer

Osiris en la poesía española

El poeta Juan Eduardo Cirlot dedicó al dios un memorable soneto, en el que alude a su desmembramiento y reconstrucción:

A Osiris

Repartido en pedazos y en lamentos,

repartido en países y en canciones,

repartido en lejanos corazones,

repartido en profundos monumentos.

Repartido en obscuros sentimientos,

repartido en distintas emociones,

repartido en palabras y oraciones,

repartido y perdido en los momentos.

Heredero del tiempo y del espacio,

víctima de transcursos y distancias,

ser en seres deshecho y repartido.

Yo busco tu hermosura y tu palacio,

tu boca de rubíes y fragancias

para reunirte solo en un gemido.

Juan Eduardo Cirlot

Mito de Osiris

El mito de Osiris es el relato más elaborado e influyente de la antigua mitología egipcia. Trata sobre el asesinato del dios Osiris, un rey de Egipto primitivo, y sus consecuencias. El que asesinó y partió en trozos a Osiris fue su hermano Seth, quien usurpó su trono. Mientras que la esposa de Osiris, Isis, recuperó y restauró el cuerpo de su esposo y concibió póstumamente un hijo con él. El resto del relato se enfoca en Horus, el producto de la unión de Isis y Osiris; quien al comienzo era un niño vulnerable protegido por su madre, ante la muerte de su padre y después se convierte en el rival de Seth por el trono. El conflicto a menudo violento termina con el triunfo de Horus, que restaura el Maat en Egipto después del reinado inicuo de Seth y completa el proceso de la resurrección de Osiris.

El mito es esencial a las concepciones egipcias de reino y sucesión, conflicto entre el orden y el desorden y, especialmente, la muerte y el más allá. También expresa el carácter fundamental de cada una de las cuatro deidades en su interior, y muchos elementos de su culto en la religión del Antiguo Egipto derivaron del mito.

El mito de Osiris tomó su forma esencial en torno o antes del siglo XXV a. C. La mayor parte de sus elementos se originaron en ideas religiosas, pero el conflicto entre Horus y Seth puede haber sido parcialmente inspirado en una lucha regional en la historia temprana o prehistoria de Egipto. Se ha intentado discernir la naturaleza exacta de los eventos que habrían dado origen a la historia, pero no se han conseguido conclusiones definitivas.

Partes del mito aparecen en una amplia variedad de textos egipcios, desde textos funerarios y conjuros mágicos hasta cuentos. La historia es, por tanto, más detallada y cohesiva que cualquier otro mito del Antiguo Egipto; sin embargo, ninguna fuente egipcia brinda un relato completo del mito y las fuentes varían mucho en su versión de los eventos. Escritos griegos y romanos, particularmente, De Iside ecacairide de Plutarco, proporcionan bastante información, pero no siempre reflejan fielmente las creencias egipcias. Por medio de estos escritos, el mito de Osiris persistió, mientras se perdía el conocimiento de la mayoría de las creencias egipcias antiguas, y aun hoy en día es bien conocido.

Sinopsis

Muerte y resurrección de Osiris

Al inicio de la historia, Osiris gobernaba Egipto, al haber heredado el trono de sus antepasados en un linaje que se remonta al creador del mundo, Ra o Atum. Su reina es Isis, quien, junto con Osiris y su asesino Seth, es uno de los hijos del dios de la tierra, Geb, y de la diosa del cielo, Nut.

Aparece poca información sobre el reinado de Osiris en las fuentes egipcias; el centro se encuentra en su muerte y en los eventos que siguieron. Osiris está conectado con el poder de dar vida, la monarquía justa y el gobierno de maat, el orden natural ideal cuyo mantenimiento era un objetivo fundamental en la cultura del Antiguo Egipto.​ Seth está asociado estrechamente con la violencia y el caos. Por tanto, el asesinato de Osiris representa la lucha entre el orden y el desorden y la interrupción de la vida por la muerte.

Algunas versiones del mito proporcionan el motivo de Seth para matar a Osiris. De acuerdo a un hechizo en los “Textos de las Pirámides”, Seth estaba vengándose por una patada que Osiris le dio,​ mientras que en un texto del período Tardío, el resentimiento de Seth se debía a que Osiris tuvo relaciones sexuales con Neftis, la consorte de Seth y cuarta hija de Geb y Nut.2​ El asesinato en sí es frecuentemente aludido, pero nunca claramente descrito.

Los egipcios creían que las palabras escritas tenían el poder de afectar la realidad, por lo que evitaban escribir directamente sobre eventos profundamente negativos, tales como la muerte de Osiris. Algunas veces, se niega su muerte por completo, a pesar de que la mayor parte de las tradiciones sobre él dejan claro que había sido asesinado.

 En algunos casos, los textos sugieren que Seth tomó la forma de un animal salvaje, como un cocodrilo o un toro, para matar a Osiris; en otros dan a entender que el cadáver de Osiris fue lanzado al agua o que se ahogó. Esta última tradición es el origen de la creencia egipcia de que las personas que se hayan ahogado en el Nilo eran sagradas. Incluso la identidad de la víctima es cambiada en los textos: a veces, es el dios Haroeris, una forma mayor de Horus, quien es asesinado por Seth y, luego, vengado por otra forma de Horus, quien es el hijo de Haroeris con Isis.

Para el final del Imperio Nuevo, se había desarrollado una tradición según la cual Seth cortó el cuerpo de Osiris en pedazos y los esparció por todo Egipto. Los centros de culto de Osiris en todo el país reclamaron que el cadáver, o piezas particulares de él, fueron halladas cerca de ellos. Cada una de las partes desmembradas (puede decirse que llegaban a tantas como 42) ha sido equiparada con uno de los 42 nomos o provincias en Egipto.​ Por lo tanto, el dios de la realeza se convierte en la encarnación de su reino.

Isis, en la forma de un pájaro, copula con el difunto Osiris. A ambos lados están Horus, aunque todavía como no nacido, e Isis en su forma humana.
Isis, en la forma de un pájaro, copula con el difunto Osiris. A ambos lados están Horus, aunque todavía como no nacido, e Isis en su forma humana.

La muerte de Osiris es seguida bien por un interregno o por un periodo en el cual Seth asume la monarquía. Mientras tanto, Isis busca el cuerpo de su esposo con la ayuda de Neftis.

​ Durante la búsqueda de Osiris o el luto por su muerte, las dos diosas son a menudo comparadas con halcones o milanos, posiblemente debido a que los milanos viajan lejos en busca de carroña, porque los egipcios asociaron sus llamadas plañideras con el luto, o debido a la conexión de las diosas con Horus, quien es a menudo representado como un halcón. En el Imperio Nuevo, cuando la muerte y renovación de Osiris fue asociada con la crecida anual del Nilo que fertilizaba Egipto, las aguas del Nilo fueron igualadas a las lágrimas de Isis por el duelo​ o con los fluidos corporales de Osiris.

Las diosas encontraron y restauraron el cuerpo de Osiris, con la ayuda de otras deidades, incluidos Tot, una deidad poseedora de grandes poderes mágicos y curadores, y Anubis, el dios del embalsamamiento y los ritos funerarios. Sus esfuerzos son las base mitológica para las prácticas egipcias de embalsamamiento que, al momificar los cadáveres, buscaba evitar y revertir el decaimiento que sigue a la muerte. Esta parte de la historia es a menudo extendida con episodios en que Seth y sus seguidores intentan dañar el cuerpo e Isis y sus aliados deben protegerlo.

Una vez que Osiris es hecho uno, Isis, todavía en forma de pájaro, insufla aliento y vida en su cuerpo con sus alas y copula con él.​ Aparentemente, el renacimiento de Osiris no es permanente y, después de este punto en la historia, solo es mencionado como el gobernante del Duat, el reino distante y misterioso de los muertos; pero, en su breve contacto con Isis, ha concebido su hijo y legítimo heredero, Horus. Si bien el propio Osiris vive solo en el Duat, él y el reino que representa, en cierto sentido, renacerá en su hijo.

El relato coherente de Plutarco, que se ocupa principalmente de esta parte del mito, difiere en muchos aspectos de las fuentes egipcias conocidas. Seth —a quien Plutarco denomina «Tifón», al usar nombres griegos para muchas de las deidades egipcias— conspira contra Osiris con setenta y tres personas más. Seth tiene un cofre elaborado para adaptarse a las medidas exactas de Osiris y, luego, en un banquete, declara que va a dar el ataúd como regalo a cualquiera que encaje dentro de él. Los invitados se recuestan al interior del féretro, pero ninguno cabe dentro excepto Osiris.

Cuando se acuesta en él, Seth y sus cómplices cierran de golpe la cubierta. Con el cuerpo de Osiris en el interior, el ataúd flota por el mar y llega a la ciudad de Biblos, donde crece un árbol a su alrededor. El rey de Biblios hace cortar el árbol y lo convierte en un pilar para su palacio, todavía con el ataúd al interior.

Isis debe remover el féretro del interior del árbol para poder recuperar el cuerpo de su esposo. Una vez retirado el féretro, Isis deja el árbol en Biblos, donde se convierte en un objeto de adoración de los locales. Este episodio, que no es conocido por fuentes egipcias, brinda una explicación etiológica para el culto de Isis y Osiris, el cual existía en Biblos en la época de Plutarco y posiblemente tan temprano como en el Imperio Nuevo.

Plutarco también sostiene que Seth robó y desmembró el cuerpo de Osiris solo después de que Isis lo recuperó. Entonces, Isis encontró y enterró cada pieza del cuerpo de su esposo, con la excepción del pene, que debió reconstruir con magia, debido a que el original fue comido por los peces en el río. Según Plutarco, esta es la razón por la que los egipcios tienen un tabú contra comer pescado; sin embargo, en los registros egipcios, el pene de Osiris es hallado intacto y el único paralelo cercano a esta parte con la historia de Plutarco se encuentra en la Historia de los dos hermanos, un cuento popular del Imperio Nuevo con similitudes con el mito de Osiris.

 Una diferencia final en el relato de Plutarco es el nacimiento de Horus. La forma de Horus que venga a su padre ha sido concebida y nacida antes de la muerte de Osiris. Es un niño prematuro y débil, Harpócrates, que nació de la unión póstuma de Osiris con Isis. En este caso, dos de las formas separadas de Horus que existen en la tradición egipcia han recibido posiciones distinta en la versión del mito de Plutarco.

Nacimiento e infancia de Horus

En las fuentes egipcias, la embarazada Isis se esconde de Seth, para quien el niño por nacer es una amenaza, en un matorral de papiro en el delta del Nilo. Este lugar es llamado Akh-bity, que significa «matorral de papiro del rey del Bajo Egipto» en egipcio. Los escritores griegos llaman a este lugar Khemmis e indican que se encuentra cerca de la ciudad de Buto;​ pero, en el mito, la ubicación física no es importante comparado con su naturaleza como un lugar icónico de aislamiento y seguridad.

La condición especial del matorral es indicado por su frecuente representación en el arte egipcio; para la mayor parte de los eventos en la mitología egipcia, el telón de fondo es descrito o ilustrado mínimamente. En este matorral, Isis da a luz a Horus y lo cría, por lo que es denominado el «nido de Horus».​ La imagen de Isis amamantando a su hijo es un motivo muy común en el arte egipcio.

Estos son textos en los cuales Isis viaja por el mundo. Se muestre entre hombres ordinarios que no son conscientes de su identidad e incluso apela a estas personas en busca de ayuda. Esta es otra circunstancia inusual, para un mito egipcio, los dioses están normalmente separados de los seres humanos.

​ Como en la primera fase del mito, a menudo, tiene la ayuda de otras deidades, que protegen a su hijo en su ausencia.​ Según un hechizo mágico, siete deidades escorpión menores viajaron con Isis y la custodiaron mientras buscaba ayuda para Horus. Incluso tomaron venganza de una mujer acaudalada que había negado ayuda a Isis picándole al hijo de la mujer, con lo cual sería necesario que Isis curara al niño inocente.

En esta fase del mito, Horus es un niño vulnerable rodeado de maldades. Los textos mágicos que usan la infancia de Horus como la base para los hechizos curadores le dieron diferentes dolencias, desde picaduras de escorpión hasta simples dolores de estómago, adaptando la tradición para ajustarse a la enfermedad que cada hechizo pretendía tratar. Más comúnmente, el niño dios ha sido mordido por una serpiente, reflejando el miedo de los egipcios a sus mordeduras y el veneno resultante.​ Algunos textos indican que estas criaturas hostiles son agentes de Seth.

​ Isis podía usar sus propios poderes mágicos para salvar a su hijo o podía implorar por o amenazar a deidades tales como Ra o Geb, para que lo curen. Como Isis es la doliente arquetípica en la primera parte de la historia; durante la infancia de Horus, es la madre devota ideal.​ Por medio de los textos sanadores mágicos, sus esfuerzos para curar a su hijo son extendidos para curar a cualquier paciente.

Isis amamantando a Horus.
Isis amamantando a Horus.

Conflicto de Horus y Seth

La siguiente fase del mito comienza cuando el Horus adulto desafía a Seth por el trono de Egipto. La contienda entre ambos es, a menudo, violenta, pero es descrita como un juicio legal ante la Enéada, un grupo reunido de deidades egipcias, para decidir quién debía heredar el reino. El juez en este juicio podía ser Geb, quien, como el padre de Osiris y Seth, tuvo el trono antes que ellos, o podían ser los dioses creadores Ra o Atum, los generadores de la monarquía.

Otras deidades también desempeñan roles importantes: Tot frecuentemente actúa como un conciliador en la disputa o como un asistente del juez divino; mientras que Isis usa su poder mágico y hábil para ayudar a su hijo.

La rivalidad de Horus y Seth es retratada en dos formas contrastantes. Ambas perspectivas aparecen ya en los “Textos de las Pirámides”, la primera fuente del mito. En algunos hechizos de estos textos, Horus es el hijo de Osiris y sobrino de Seth y el asesinato de Osiris es el mayor ímpetu del conflicto. La otra tradición retrata a Horus y Seth como hermanos.

 Esta incongruencia persiste en muchas de las fuentes posteriores, donde los dos dioses pueden ser llamados hermanos o tío y sobrino en diferentes puntos del mismo documento.

Horus le incrusta una lanza a Seth, quien aparece en forma de hipopotamo, mientras Isis observa.
Horus le incrusta una lanza a Seth, quien aparece en forma de hipopotamo, mientras Isis observa.

La batalla divina envuelve muchos episodios. Las “contiendas” describen a los dos dioses apelando a otros dioses para arbitrar las disputas y compitiendo en diferentes tipos de concursos; tales como carrera de botes ó peleando en forma de hipopótamos, para determinar un vencedor.

En este punto, Horus vence repetidamente a Seth y es apoyado por la mayoría de las otras deidades.​ Aun así, la disputa continúa por ochenta años más, debido en su mayoría a que el juez, el dios creador, favorece a Seth. En los textos de rituales posteriores, el conflicto se caracteriza por una gran batalla involucrando a los dos dioses y a sus seguidores.5 La disputa en el reino divino se extiende más allá de los dos combatientes.

En algún punto, Isis intenta arponear a Seth mientras él se encuentra luchando contra su hijo, pero por accidente el daño lo recibe Horus, quién en una ataque de ira le corta la cabeza a su madre.​ Thot remplaza la cabeza de Isis con la de una vaca, dando así el origen mítico del tocado con cuernos que Isis comúnmente usa.​ En algunas versiones, Seth justifica ataques posteriores hacia Horus como castigo la violencia hacia su madre de parte del joven dios.

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