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Isis es una de las principales diosas de la religión del Antiguo Egipto, cuyo culto se extendió por todo el mundo grecorromano. Aparece por primera vez durante el Imperio Antiguo (c. 2686-2181 a. C.) como uno de los principales personajes del mito de Osiris, en el que resucita a su esposo asesinado, el divino rey Osiris, y engendra y protege a su heredero, Horus.

Se creía que ayudaba a los muertos a entrar en la otra vida como había ayudado a Osiris y se la consideraba la madre divina del faraón, a quien se le identificaba con el dios Horus. Su ayuda materna fue invocada en encantamientos de curación para beneficiar a la gente común. En un principio desempeñó un papel limitado en los rituales reales y en los ritos de los templos egipcios, aunque fue más prominente en los ritos funerarios y en los textos mágicos.

Por lo general, el arte la retrataba como una mujer humana que lucía en su cabeza un jeroglífico en forma de trono. Durante el Imperio Nuevo (c. 1550-1070 a. C.), al asumir rasgos que originalmente pertenecían a Hathor, la diosa predominante de épocas anteriores, Isis llegó a ser retratada con el tocado de Hathor: un disco solar entre los cuernos de una vaca.

En el primer milenio antes de Cristo, Osiris e Isis se convirtieron en las deidades egipcias más adoradas, e Isis asumió características de muchas otras diosas. Los gobernantes de Egipto y su vecino del sur, Nubia, comenzaron a construir templos dedicados principalmente a Isis y su templo en File era un centro religioso para egipcios y nubios por igual.

Su poder mágico era mayor que el de todos los demás dioses y se decía que protegía al reino de sus enemigos, gobernaba los cielos y el mundo natural y tenía poder sobre el propio destino.

En Egipto y Nubia

Nombre y orígenes

Mientras que algunas deidades egipcias se remontan al período predinástico tardío (antes de 3100 a. C.), ni Isis ni su esposo Osiris fueron mencionados explícitamente antes de la dinastía V (c. 2494-2345 a. C.). Una inscripción que puede hacer referencia a Isis data del período del reinado de Nyuserra – Iny​ y aparece de forma destacada en los Textos de las Pirámides, que comenzaron a escribirse al final de la dinastía y cuyo contenido puede haberse desarrollado mucho antes.

Varios pasajes de estos textos la vinculan con la región del delta del Nilo cerca de Behbeit el-Hagar y Sebennitos y su culto puede que se haya originado allí.

Muchos expertos se han centrado en su nombre para tratar de determinar sus orígenes. Su nombre egipcio era Ȝs.t (AsetIsetEsetEse), lo que dio lugar a la forma copta ⲎⲤⲈ (Ēse) y a su nombre en griego antiguo, Ίσις (Isis), transcripción en alfabeto latino en el que se basa su teónimo moderno. El nombre jeroglífico incorpora el signo de un trono, que Isis también porta en la cabeza como signo de su identidad.

El símbolo sirve como un fonograma, deletreando los sonidos st en su nombre, pero también puede que representara un vínculo con los tronos reales. El término egipcio para un trono también era st y puede haber compartido una etimología común con el nombre de Isis. Por ello, el egiptólogo alemán Kurt Sethe sugirió que originalmente era una personificación de los tronos.

El holandés Henri Frankfort coincide con esa opinión, al entender que el trono era considerado la madre del rey y por lo tanto una diosa, debido a su poder para convertir a un hombre en rey.​ Sin embargo otros estudiosos, como los alemanes Jürgen Osing y Klaus P. Kuhlmann, han cuestionado esta interpretación, debido a las diferencias entre el nombre de Isis y la palabra trono, o a la falta de pruebas de que el trono haya sido deificado.

Funciones

El ciclo del mito sobre la muerte y resurrección de Osiris se recogió por primera vez en los Textos de las Pirámides y se convirtió en el más elaborado e influyente de la mitología egipcia.​ Isis juega un papel más activo en este mito que los demás protagonistas, por lo que a medida que se desarrolla en la literatura desde el Imperio Nuevo (c. 1550-1070 a. C.) hasta el período ptolomaico (305-30 a. C.), se convierte en el personaje literario más complejo de todas las deidades egipcias.

Al mismo tiempo, asimiló características de muchas otras diosas, ampliando su significancia mucho más allá del mito de Osiris.

Esposa y doliente

Isis es parte de la Enéada de Heliópolis, una familia de nueve dioses descendientes del dios creador, Atum o Ra. Junto a sus hermanos, OsirisSeth y Neftis, son la última generación de la Enéada, nacidos de Geb, dios de la tierra, y Nut, diosa del cielo.

El dios creador, el gobernante original del mundo, transmite su autoridad a través de las generaciones masculinas de la Enéada, para que Osiris se convierta en rey. Isis, que es la esposa y hermana de Osiris, es su reina.

Seth mata a Osiris y, en algunas versiones del relato, desmembra su cadáver. Isis y Neftis, junto con otras deidades como Anubis, buscan los trozos del cuerpo de su hermano y lo recomponen. Sus esfuerzos son el mítico prototipo de la momificación y otras prácticas funerarias del antiguo Egipto.

Según algunos textos, también deben proteger el cuerpo de Osiris de más profanaciones por parte de Set o sus sirvientes. Sus esfuerzos son el mítico prototipo de la momificación y otros ritos funerarios del Antiguo Egipto. Según algunos textos, también deben proteger el cuerpo de Osiris de más profanaciones por parte de Set o sus sirvientes.

Isis es la personificación de una viuda de luto. El amor y el dolor de Neftis y ella por su hermano ayudan a devolverle la vida, junto con la recitación de palabras mágicas por parte de Isis.​ Algunos textos funerarios recogen sus palabras en las que expresa su dolor por la muerte de Osiris, su deseo sexual por él, e incluso la ira que él le ha dejado. Todas estas emociones juegan un papel en su renacer, ya que tienen la intención de incitarlo a la acción.

 Finalmente, Isis devuelve el aliento y la vida al cuerpo de Osiris y copula con él, concibiendo a su hijo, Horus.​ A partir de este momento, Osiris solo vive en la duat, o inframundo. Además al engendrar un hijo y un heredero para vengar su muerte y llevar a cabo ritos funerarios por él, Isis se ha asegurado de que su marido perdurará en la otra vida.

Su papel en las creencias de la vida después de la muerte estaba basado en las de este mito. Ayudaba a restaurar la integridad de las almas de los seres humanos fallecidos, como lo había hecho con Osiris. Al igual que otras diosas, como Hathor, también actuó como madre de los difuntos, proporcionando protección y alimento.

Así, al igual que Hathor, a veces adoptó la forma de Amentit, la diosa de Occidente, que acogía al alma fallecida en la otra vida como si fuera su hijo.​ Pero durante gran parte de la historia egipcia, se creía que las deidades masculinas como Osiris proporcionaban los poderes regenerativos, incluida la potencia sexual, que eran cruciales para el renacimiento.

Se creía que Isis sólo contribuía estimulando este poder.​ Los poderes divinos femeninos se hicieron más importantes en las creencias de la vida después de la muerte en el Imperio Nuevo.

Varios textos funerarios ptolemaicos enfatizan que Isis desempeñó un papel activo en la concepción de Horus estimulando sexualmente a su marido inerte;​ algunas decoraciones de tumbas del período romano en Egipto la situaban en un papel central en la vida después de la muerte, y un texto funerario de la época sugiere que se creía que las mujeres se unían a las personas que acompañaran la comitiva de Isis y de Neftis en la otra vida.

Diosa madre

Es tratada como la madre de Horus incluso en las primeras copias de los Textos de las Pirámides. Sin embargo, hay indicios de que Hathor fue considerada originalmente como su madre, y otras tradiciones consideran que una forma más antigua de Horus es el hijo de Nut y hermano de Isis y Osiris. Puede que Isis solo se convirtiera en la madre de Horus cuando el mito de Osiris tomó forma durante el Imperio Antiguo, pero a través de su relación con él llegó a ser vista como el paradigma de la devoción maternal.

En la forma desarrollada del mito, Isis da a luz a Horus, después de un prolongado embarazo y un parto difícil, en los matorrales de papiros del delta del Nilo. A medida que su hijo crece, debe protegerlo de Seth y de muchos otros peligros: serpientes, escorpiones y enfermedades.​ En algunos textos viaja entre humanos y debe buscar su ayuda; según una de estas historias, siete deidades escorpión menores viajan con ella para protegerla y se vengarán de una mujer rica que se ha negado a ayudarla picando su hijo, haciendo necesario que la diosa cure al niño inocente. Su reputación como deidad compasiva, dispuesta a aliviar el sufrimiento humano, contribuyó en gran medida a su notoriedad.

Continuará ayudando a su hijo cuando desafía a Seth a reclamar la realeza que ha usurpado, aunque madre e hijo a veces son representados en conflicto, como cuando Horus decapita a Isis y reemplaza su cabeza por la de una vaca, un mito fundacional sobre el origen del tocado de cuerno de vaca que luce Isis.

Su faceta maternal se extendió también a otras deidades. Los Textos de los sarcófagos del Imperio Medio (c. 2055-1650 a. C.) relatan que los llamados «Cuatro hijos de Horus», deidades funerarias que se creía protegían los órganos internos de los difuntos, eran los descendientes de Isis y la forma más antigua de Horus. En la misma época, Horus se sincretizó con el dios de la fertilidad Min, por lo que Isis era considerada como la madre de Min.

Una forma de este dios conocida como Kamutef, «toro de su madre», que representaba la regeneración cíclica de los dioses y de la realeza, se decía que fecundaba a su madre para engendrarse a sí mismo, por lo que Isis también era considerada como consorte de Min. La misma ideología de la realeza puede estar detrás de una tradición, que se encuentra en algunos textos, de que Horus violó a Isis. Amón, la deidad egipcia más importante durante los imperios Medio y Nuevo, también asumió la figura de Kamutef, y cuando estaba en esta forma, Isis actuaba a menudo como su consorte. Apis, un toro que fue adorado como un dios viviente en Menfis, se decía que era el hijo de Isis, engendrado por una forma de Osiris conocida como Osiris-Apis. La madre de cada toro Apis era conocida como la «vaca Isis».

Un relato en el Papiro Westcar del Imperio Medio la incluye entre un grupo de diosas que sirven como matronas durante el parto de tres futuros reyes. Desempeña un papel similar en los textos del Imperio Nuevo que describen los nacimientos divinamente decretados de los faraones reinantes.

En el Papiro Westcar, Isis pronuncia los nombres de los tres niños cuando nacen. La egiptóloga estadounidense Barbara S. Lesko ve esta historia como una señal de que tenía el poder de predecir o influenciar eventos futuros, como otras deidades que presidían el nacimiento, como Shai y Renenutet. Textos de épocas mucho más tardías denominan explícitamente a Isis «dueña de la vida, gobernante de la suerte y del destino»​ e indican que tiene control sobre Shai y Renenutet, tal y como se decía que otros grandes dioses como Amón lo hacían en épocas anteriores de la historia egipcia. Al gobernar estas deidades, Isis determinaba la duración y calidad de las vidas humanas.

Diosa de la realeza y protectora del reino

Horus se equiparaba con cada faraón vivo y Osiris con los predecesores fallecidos. Isis era por lo tanto la madre y esposa mitológica de los reyes. En los Textos de las Pirámides su importancia primordial para el rey era ser una de las deidades que le protegían y le ayudaban en la otra vida. Su protagonismo en la ideología real se acrecentó en el Imperio Nuevo.

​ A partir de entonces en los relieves de los templos se muestra al rey lactando del pecho de Isis; su leche no solo sanaba a su hijo, sino que simbolizaba su derecho divino a gobernar.​ La ideología real enfatizaba cada vez más la importancia de las reinas como equivalentes terrenales de las diosas que servían como esposas del faraón y como madres de sus herederos. Inicialmente la más importante de estas diosas fue Hathor, una equivalente femenina de Ra y Horus, cuyos atributos se incorporaron en el arte en las coronas de las reinas. Pero debido a sus propios vínculos mitológicos con la realeza, a Isis también se le asignaron los mismos títulos y vestimentas que a las reinas humanas.

Sus acciones para proteger a Osiris de Seth se convirtieron en parte de un aspecto más belicoso de su personalidad.​ Los textos funerarios del Imperio Nuevo la representan en la barca de Ra mientras navega por el inframundo, actuando como una de las varias deidades que someten al archienemigo de Ra, Apep.

Los reyes también invocaron su poder mágico protector contra los enemigos humanos. En su templo ptolemaico de File, situado cerca de la frontera con los pueblos nubios que invadieron Egipto, se la describió como la protectora de toda la nación, más eficaz en la batalla que «millones de soldados», apoyando a los reyes ptolemaicos y a los emperadores romanos en sus esfuerzos por someter a los enemigos de Egipto.

Diosa de la magia y la sabiduría

También era conocida por su poder mágico, que le permitió revivir a Osiris y proteger y curar a Horus, y por su astucia. Por sus conocimientos mágicos, se decía que era «más inteligente que un millón de dioses». En varios episodios de la historia de la dinastía XX Los conflictos de Horus y Seth, utiliza estas habilidades para superar a Seth durante el enfrentamiento con su hijo. En una ocasión se transforma en una joven que le dice a Seth que está envuelta en una disputa de sucesión similar a la usurpación de la corona de Osiris por parte de Seth.

Cuando Seth califica esta situación de injusta, Isis se burla de él, diciendo que se ha juzgado a sí mismo como culpable. En textos posteriores utiliza sus poderes de transformación para luchar y destruir a Seth y a sus seguidores.

Muchas historias sobre Isis aparecen como historiola, prólogos de textos mágicos que describen acontecimientos míticos relacionados con el objetivo que el hechizo pretende alcanzar. En un hechizo, crea una serpiente que muerde a Ra, que es mayor y más viejo que ella, y lo enferma con su veneno. Le ofrece curarlo si él le dice su secreto nombre verdadero, un elemento de conocimiento que lleva consigo un poder incomparable; tras una intensa coerción, Ra le dice su nombre, que ella transmite a Horus, reforzando su autoridad real.

La historia puede entenderse como un relato para explicar el origen de por qué la habilidad mágica de Isis supera a la de otros dioses, pero como utiliza la magia para someter a Ra, esta historia parece considerar como si tuviera esas habilidades incluso antes de conocer su nombre.

Diosa del cielo

Muchos de los roles que adquirió le dieron una posición importante en el cielo.​ Pasajes de los Textos de las Pirámides la vinculan estrechamente con Sotis, la diosa que representa a la estrella Sirio, cuya relación con su marido Sah —la constelación de Orión— y su hijo Sopdu es paralela a las relaciones de Isis con Osiris y Horus. El orto helíaco de Sirio, justo antes del inicio de la crecida del Nilo, le otorgó a Sotis una estrecha relación con el desbordamiento y la consiguiente mejora de las cosechas.

En parte debido a su relación con Sotis, Isis también estaba vinculada a la crecida,​ que a veces se equiparaba con las lágrimas que derramaba por Osiris.​ En la época ptolemaica estaba ligada a la lluvia, a la que los textos egipcios denominan «Nilo en el cielo»; al sol como protector de la barca de Ra; y a la luna, posiblemente porque estaba vinculada a la diosa lunar griega Artemisa por una conexión compartida con Bastet, la diosa egipcia de la fertilidad.

En himnos inscritos en File se la denomina la «Señora del cielo», cuyo dominio sobre el cielo es paralelo al dominio de Osiris sobre la duat y el reinado de Horus en la tierra.

Diosa del universo

En los tiempos ptolemaicos la esfera de influencia de Isis podía incluir todo el cosmos.Como la deidad que protegía a Egipto y apoyaba a su rey, tenía poder sobre todas las naciones, y como proveedora de lluvia, revitalizaba el mundo natural. El himno de File que inicialmente llama a su gobernante del cielo continúa expandiendo su autoridad, así que en su apogeo su dominio abarca el cielo, la tierra y la duat. Dice que su poder sobre la naturaleza alimenta a los humanos, a los benditos muertos y a los dioses. Otros himnos en lengua griega del Egipto ptolemaico la designan como «la bella esencia de todos los dioses».

En el transcurso de la historia egipcia, muchas deidades, mayores y menores, han sido descritas en términos similares. Amón fue descrito más comúnmente de este modo en el Imperio Nuevo, mientras que en el Egipto romano estos términos tendían a aplicarse a Isis. Estos textos no niegan la existencia de otros dioses, sino que los tratan como aspectos de la deidad suprema.

En los períodos tardío, ptolemaico y romano, muchos templos incluían un mito de la creación que adaptaba ideas ancestrales sobre la creación para conferir los principales papeles a las deidades locales. En File se describe a Isis como la creadora de la misma forma que los textos más antiguos hablan de la obra del dios Ptah, de quien se decía que diseñó el mundo con su intelecto y lo esculpió para que existiera.​ Como él, Isis formó el cosmos «a partir de lo que su corazón concibió y sus manos crearon».

Como otros dioses a lo largo de la historia egipcia, adoptó muchas formas en sus centros de culto individuales y cada centro de culto enfatizaba diferentes aspectos de su carácter. Los cultos locales de Isis se centraban en los rasgos distintivos de su deidad más que en su universalidad, mientras que algunos himnos egipcios a Isis tratan a otras diosas en centros de culto de todo Egipto y el Mediterráneo como manifestaciones de ella. Un texto en el templo de Isis en Dendera dice «en cada nomo es ella quien está en cada pueblo, en cada nomo con su hijo Horus».

Iconografía

En el arte egipcio se la representaba generalmente como una mujer con los atributos típicos de una diosa: un vestido envolvente, un bastón de papiro en una mano y un signo de anj en la otra. Su tocado original era el signo del trono que se usaba para escribir su nombre. Aparece a menudo junto a Neftis, sobre todo cuando llora la muerte de Osiris, sosteniéndolo en su trono, o protegiendo los sarcófagos de los muertos.

En estas situaciones, a menudo sus brazos se cruzan sobre sus rostros, en un gesto de luto, o se extienden alrededor de Osiris o de los difuntos como signo de su papel protector.​ En estas circunstancias generalmente se representaban como milanos o mujeres con alas de milanos. Esta forma puede estar inspirada en una similitud entre las llamadas de los milanos y los gritos de las mujeres que lloran,​ o en una metáfora que compara la búsqueda de carroña de estas aves con la búsqueda de su hermano muerto por parte de las diosas.

A veces aparecía con otras formas animales: como cerda, representando su carácter maternal; como vaca, sobre todo cuando estaba ligada a Apis; o como escorpión.​ También adoptó la forma de un árbol o de una mujer que emerge de un árbol, ofreciendo a veces alimento y agua a las almas fallecidas. Esta forma aludía a la alimentación materna que ella proporcionaba.

Comenzando en el Imperio Nuevo, gracias a los estrechos vínculos entre Isis y Hathor, asumió los atributos de la otra diosa, como un sistro y un tocado de cuernos de vaca que contenía un disco solar. A veces se combinaban los dos tocados, de forma que el glifo del trono se situaba sobre el disco solar.

En la misma época comenzó a luicir los emblemas de una reina humana, como la corona en forma de buitre en la cabeza y el uræus real, o cobra alzada, en la frente.​ En los tiempos ptolemaicos y romanos, sus estatuas y figuras a menudo la mostraban en un estilo escultórico griego, con atributos tomados de la tradición egipcia y griega.

Algunas de estas imágenes reflejaban su vinculación con otras diosas de maneras novedosas. Isis-Thermuthis, una combinación de Isis y Renenutet que representaba la fertilidad agrícola, fue mostrada en este estilo como una mujer con la parte inferior del cuerpo de una serpiente. Estatuillas de una mujer que lleva un elaborado tocado y muestra sus genitales pueden representar a Isis-Afrodita.

El tyet, un símbolo en forma de bucle similar a la del anj, estaba considerado como el emblema particular de Isis al menos desde la época del Imperio Nuevo, aunque ya existía mucho antes. A menudo estaba confeccionado con jaspe rojo y se asimilaba con la sangre de Isis. Utilizado como amuleto funerario, se creía que confería su protección al portador.

Culto

Relación con la realeza

A pesar de su relevancia en el mito de Osiris, originalmente Isis era una deidad menor en la doctrina en torno al rey viviente. Desempeñó un pequeño papel, por ejemplo, en el papiro dramático del Ramesseum, el guion de los rituales de coronación realizados para la ascensión de Sesostris I durante el Imperio Medio.​ Su importancia creció durante el Imperio Nuevo,​ cuando se vinculó cada vez más con Hathor y las reinas humanas.

A principios del primer milenio a. C. se observa un mayor interés en la tríada familiar de Osiris, Isis y Horus y un espectacular crecimiento en la popularidad de Isis. En el siglo IV a. C. Nectanebo I, de la dinastía XXX la declaró como su deidad patrona, vinculándola más estrechamente al poder político. El Reino de Kush, que gobernó Nubia desde el siglo VIII a. C. hasta el siglo IV d. C., asimiló y adaptó la ideología egipcia relativa a la realeza. Equiparaba a Isis con la kandake, la reina o la reina madre del rey kushita.

Los reyes griegos de la dinastía ptolemaica, que gobernaron Egipto como faraones desde el año 305 hasta el 30 a. C., desarrollaron una ideología que los vinculaba tanto con los dioses egipcios como con los griegos, para fortalecer su derecho al trono ante sus súbditos griegos y egipcios. Durante siglos, los colonos griegos y los visitantes a Egipto habían establecido paralelismos entre las deidades egipcias y las suyas propias, en un proceso conocido como interpretatio graeca.​ Herodoto, historiador y geógrafo griego que escribió sobre Egipto en el siglo V a. C., la comparó con Deméter, cuya mítica búsqueda de su hija Perséfone se asemejaba a la búsqueda de Osiris por parte de Isis.

Deméter fue una de las pocas deidades griegas que fueron ampliamente adoptadas por los egipcios en la época ptolemaica, por lo que la similitud entre ellas proporcionó un vínculo entre las dos culturas.​ En otros casos estaba vinculada con Afrodita a través de los aspectos sexuales de su personalidad. Sobre la base de estas tradiciones, los dos primeros Ptolomeo promovieron el culto al nuevo dios Serapis, que combinaba aspectos de Osiris y Apis con los de dioses griegos como Zeus y Dioniso. Isis, representada en una forma helenizada, fue considerada como la consorte tanto de Serapis como de Osiris.

Ptolomeo II y su hermana y esposa Arsínoe II crearon un culto real en torno a ellos, de modo que eran adorados en los mismos templos que Serapis e Isis, y Arsínoe fue equiparada tanto a Isis como a Afrodita. Algunas reinas ptolemaicas posteriores se identificaron todavía más con Isis. En el siglo II a. C. Cleopatra III utilizaba el nombre de Isis en lugar del suyo en las inscripciones y Cleopatra VII, la última gobernante de Egipto antes de que fuera anexionada por Roma, utilizó el epíteto «la nueva Isis».

Templos y festividades

Hasta finales del Imperio Nuevo, su culto estaba estrechamente ligado a deidades masculinas como Osiris, Min o Amón. Generalmente se la adoraba junto a ellos como su madre o consorte y se le rezaba especialmente como la madre de varias formas locales de Horus. Sin embargo tenía su propio sacerdocio independiente en algunos lugares​ y al menos un templo propio, en el centro de culto a Osiris en Abidos, a finales del Imperio Nuevo.

Los primeros templos importantes en su honor conocidos fueron el de Iseion en Behbeit el-Hagar en el norte de Egipto y el de File en el extremo sur. Ambos comenzaron a construirse durante la dinastía XXX y fueron completados o ampliados por reyes ptolemaicos. Gracias a la gran popularidad de Isis, File atrajo a peregrinos de todo el Mediterráneo.​ Se le erigieron otros muchos templos en la época ptolemaica, desde Alejandría y Canopo en la costa mediterránea hasta la frontera de Egipto con Nubia.​ En esa región había una serie de templos dedicados a Isis que se extendían desde el sur de File hasta Maharraqa y que eran lugares de culto tanto para los egipcios como para varios pueblos nubios.​ Los nubios de Kush le construyeron sus propios templos en lugares tan al sur como Wad ban Naqa,​ incluido uno en su capital, Meroe.

El ritual más frecuente de los templos para cualquier deidad era el de la ofrenda diaria, en el que los sacerdotes vestían la imagen de culto de la deidad y le ofrecían comida.​ En la época romana, los templos de Isis en Egipto podían construirse en estilo egipcio, en el que la imagen de culto se encontraba en un santuario aislado accesible únicamente a los sacerdotes, o en un estilo grecorromano en el que se permitía a los devotos ver la imagen de culto. Sin embargo la cultura griega y egipcia estaban muy entremezcladas en esa época y puede que no haya habido separación étnica entre los devotos de Isis. La misma gente puede haberle rezado fuera de los templos egipcios y delante de su estatua dentro de los templos griegos.

Los templos también celebraban muchas fiestas a lo largo del año, algunas a nivel nacional y otras muy locales. Se realizaron una elaborada serie de ritos en todo Egipto por Osiris durante el mes de Khoiak, e Isis y Neftis sobresalieron en estos ritos al menos desde el Imperio Nuevo. En la época ptolemaica dos mujeres representaron los papeles de Isis y Neftis durante el Ka-Hor-Ka (cuarto mes del calendario egipcio y copto), cantando o salmodiando en duelo por su hermano muerto. Sus cantos se conservan en el Festival de canciones de Isis y Neftis y las Lamentaciones de Isis y Neftis.

Con el tiempo Isis fue teniendo sus propios festivales. En la época romana, los egipcios de todo el país celebraban su cumpleaños, la Amesysia, llevando su estatua de culto local a través de los campos, probablemente en celebración de sus poderes de fertilidad. Los sacerdotes de File celebraban un festival cada diez días cuando la estatua de culto de Isis visitaba la vecina isla de Bigeh, de la que se decía que era el lugar donde estaba enterrado Osiris y los sacerdotes realizaban ritos funerarios en su honor. La estatua de culto también visitaba los templos vecinos al sur, incluso durante los últimos siglos de actividad en File, cuando esos templos eran administrados por pueblos nubios fuera del dominio romano.

El cristianismo se convirtió en la religión dominante en el Imperio romano, incluido Egipto, durante los siglos IV y V de nuestra era. Los templos de culto egipcios fueron desapareciendo, gradualmente y en varios momentos, por una combinación de falta de fondos y hostilidad cristiana. El templo de Isis en File, respaldado por sus devotos nubios, todavía tenía un sacerdocio organizado y festivales regulares hasta por lo menos mediados del siglo V d. C., lo que le convierte en el último templo en pleno funcionamiento en Egipto.

Ritos funerarios

En muchos hechizos en los Textos de las Pirámides, Isis y Neftis ayudan al faraón fallecido a llegar a la otra vida. En los Textos de los sarcófagos del Imperio Medio, Isis aparece todavía con más frecuencia, aunque en estos textos se le atribuye a Osiris el haber revivido a los muertos más a menudo de lo que lo hace ella. Fuentes del Imperio Nuevo como el Libro de los muertos la describen como la protección de las almas fallecidas cuando se enfrentan a los peligros de la Duat. También la describen como miembro de los consejos divinos que juzgan la integridad moral de las almas antes de admitirlas en la otra vida y aparece en viñetas junto a Osiris, que preside este tribunal.

Isis y Neftis participaban en las ceremonias fúnebres, donde dos plañideras, como las del festival de Abidos, lloraban a los difuntos mientras las dos diosas lloraban a Osiris. Con frecuencia se mostraba o aludía a Isis en el equipamiento funerario: en los sarcófagos y en los arcones canopes como una de las cuatro diosas que protegían a los «Cuatro hijos de Horus», en el arte de las tumbas ofrendando su leche revitalizadora a los difuntos, y en los amuletos tyet que a menudo se colocaban en las momias para asegurarse de que el poder de Isis los protegía de cualquier daño.Los textos funerarios tardíos destacaban su duelo por Osiris y se dice que uno de ellos, concretamente uno de los Libros de las Respiraciones, fue escrito por ella para beneficio de Osiris.​ En la liturgia funeraria nubia, Isis fue considerada más importante que su marido, porque ella era la pareja activa, mientras que él solo recibía pasivamente las ofrendas que ella hacía para mantenerlo en la vida después de la muerte.

Culto personal

A diferencia de muchas deidades egipcias, a Isis rara vez se le rezaba o se la invocaba por su nombre antes de finales del Imperio Nuevo. A partir del Período Tardío (c. 664 a. C.) se convirtió en una de las deidades más comúnmente mencionadas en las fuentes de este período, que a menudo se refieren a su carácter amable y a su disposición a responder a aquellos que le piden ayuda. Se hicieron cientos de miles de amuletos y estatuas votivas de Isis amamantando a Horus durante el primer milenio antes de Cristo, y en la época romana fue una de las deidades más comúnmente representadas en el arte religioso del hogar, como las estatuillas y las pinturas en paneles.

Destaca en textos mágicos desde el Imperio Medio en adelante. Los peligros a los que se enfrenta Horus durante la infancia son un tema frecuente en los encantamientos mágicos de curación, en los que los esfuerzos de Isis por curarlo se extienden para curar a cualquier paciente. En muchos de estos hechizos obliga a Ra a ayudar a Horus asegurándole que detendrá el sol en su curso a través del cielo a menos que su hijo se cure. Otros hechizos la equiparaban a las mujeres embarazadas para asegurarse de que darían a luz a sus hijos con éxito.

La magia egipcia comenzó a incorporar conceptos cristianos a medida que esta religión se estableció en Egipto, pero los dioses egipcios y griegos continuaron apareciendo en encantamientos mucho después de que su adoración en los templos hubiera cesado.​ Hechizos que pueden datar de los siglos VI, VII u VIII d. C. invocan el nombre de Isis junto a las figuras cristianas.

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